Cuando nuestra mirada nos engaña
“Lo que nuestros ojos ven, el corazón no lo siente”. ¿Cuántas veces oímos esa frase y no pensamos, exactamente, qué significa? Quizás porque miramos algo que nos atrae tanto que parece que él no nos dice nada nuevo, por ello, nos volvemos insensibles. ¿Quizás no sea así?
Lo que nuestros ojos no ven, el corazón no puede sentirlo porque no pensamos desde la perspectiva de la emoción. Por otro lado, nuestra mente también es capaz de razonar sobre una ausencia o pensar en ella. No ver algo es reflexionar sobre él, emocionalmente y mentalmente. Cuando no vemos ese algo, él no existe, nunca existió y no nos afecta.
Sin embargo, no percibimos que nuestra mirada nos engaña todo el tiempo, principalmente a través de las apariencias. Si vemos a alguien muy bien puesto y nos causa una buena impresión y sentimos confianza. Y es en ese instante cuando el malhechor entra en nuestro mundo y nos ilusiona.
La propaganda y el aspecto visual son importantes para atraer nuestra mirada y atención por un producto cualquiera. Y lo logran porque nuestros ojos no ven toda la imagen.
Cuando jerarquizamos los colores, los utilizamos como una señal de alerta como el rojo, la atención para el amarillo y el verde para liberación y lo hacemos sin sentir. Cuando entramos en una empresa, reconocemos la jerarquía de los empleados por el color de sus ropas o de sus cascos.
Pues donde la seguridad es necesaria, los colores existen como alertas, entretanto, en la propaganda la idea es atraernos, por eso, la propaganda es más seductora. Ella muestra sonrisas, aunque esté en ambientes domésticos como las cocinas, en las oficinas o en locales fastidiosos o tediosos, y la propaganda nos muestra alegría para cosas aburridas.
Para mostrar la calidad de productos de limpieza, por ejemplo, o asuntos incómodos, se llama a los actores más famosos para hablar de ellos. Pues nos identificamos con ellos y así opimos, lo que no sería posible si fuesen técnicos o personas desconocidas, aunque profesionales.
La propaganda utiliza las mujeres con ropas cortas para atraer nuestra atención para vender cosas como neumáticos y otras cosas que necesitamos pero no nos acordamos de ellas, solo en los momentos necesarios. Miramos la pancarta porque hay una mujer o un hombre muy atractivo y no el producto que buscamos.
“Lo que nuestros ojos no ven, el corazón no lo siente”. Sin embargo, cuando miramos, nuestros ojos ven y nosotros no pensamos. Es seguro que eso nos afecta de alguna forma y debería hacernos reflejar.
Origen de la foto: Foto de Frames For Your Heart na Unsplash
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