
¿Quién nos roba?
Vivimos en una competencia por todo: por un mundo mejor, por un mundo peor, por un objetivo, por un descanso, por la paz o por una guerra. Vivimos nuestras batallas cotidianas y salimos a las calles disfrazados de quienes no lo somos, o para defendernos de quienes no conocemos. Y la única opción que desarma todas esas bombas es el afecto que podríamos sentir por nosotros y por los demás.
Sin embargo, el tiempo es un ladrón que nos roba a todo momento. A menudo, nosotros nos robamos a nosotros mismos, nos corrompemos intencionalmente o no, y, muchas veces, en la búsqueda de un afecto enclaustrado en nuestro interior, sin posibilidades de abrirse a nadie.
Si luchamos por un mundo mejor, nos robamos cuando reflexionamos sobre por qué el otro no desea lo mismo o, simplemente, él se siente bien, desde que su punto de vista prevalezca, y perdemos nuestro tiempo en convencerlo.
Si luchamos por un mundo peor, es debido al tiempo que perdemos intentando elaborar ambiciones para marcar la diferencia en el mundo. Por otro lado, corrompemos el propio mundo, debido al tiempo que se pierde evitando que la opinión contraria predomine o domine, que se quede estancada, esperando nuestro supuesto paso vencedor. Perdemos nuestro tiempo imaginando nuestra victoria y lo perdemos imaginando si a los demás les importa o no.
Si luchamos por un objetivo, que sea bueno o no, perdemos nuestro tiempo intentando imaginar las estrategias que van a eliminar a alguien, a lo largo del camino, porque siempre habrá alguien en él. No imaginamos contornear los obstáculos, sino que imaginamos el combate y perdemos nuestro tiempo.
Si luchamos por la paz es porque deseamos el silencio, y eso implica pedir el silencio a los demás, porque nuestra paz interior nos pide el silencio de ellos. Lo más importante es el silencio que deseamos en nuestro interior, y si somos incapaces es porque nuestro mundo se mueve por la rabia y el odio, por el desamor o la indiferencia. Todo eso es un proceso que nos consume tiempo para crear objetivos, alimentarlos y ponerlos en práctica.
También luchamos en una guerra, sea ella por nuestra supervivencia o por nuestra sumisión. Muchas veces compramos la guerra de los demás, imaginando que ella nos pertenece. Nuestra rabia, nuestro odio, nuestro amor, nuestro cariño son las armas que tenemos
¿Cuánto tiempo tardamos en tener tiempo para hacer lo que deseamos en el tiempo que nos resta?
El tiempo avanza y vamos tomando del propio tiempo lo que es necesario e importante para nosotros. El tiempo es un bien y un regalo que envejece en su viaje y, cada vez más, tenemos más pasado que futuro. Y si hiciéramos un balance de pérdidas y daños, nos daríamos cuenta de que nos robamos a nosotros mismos el mayor bien que poseemos: el tiempo que aún nos queda por vivir.
Origen de la foto: Foto de Nathan Dumlao na Unsplash
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