El arte de vender tonterías
A menudo me veo leyendo algún artículo o libros de autoayuda sobre hacer tonterías por algo: el amor, el trabajo, placeres o aventuras. Entonces, me pregunto se los que hacen tonterías por algo son capaces de hacerlas y tener el coraje para eso.
Pues, muchos dicen que “haga lo que digo pero no haga lo que hago” e intentan vender lo que no tienen el coraje de comprar o hacer. En resumen, lo dicen para lograr “me gusta” en las redes sociales y en realidad no hacen lo que dicen o van a buscar hacerlo, en realidad.
No. No digo a nadie para hacer locuras, hasta porque aquellos que las hacen, en su mayoría, son rechazados de la comunidad, y se van al manicomio. No deseo eso a nadie, y por lo tanto, no estoy de acuerdo.
En la web tenemos espacio para todos. Para hacer lo que quieran, incluso locuras para decir cosas en contra de la ciencia buscando a un público (¡que existe!) tan loco por encontrar un escritor bueno para defender sus posiciones.
A veces, esos escritores colocan su conocimiento al cargo de locuras, aunque, en realidad, no crean en ellas. Es como esparcir el bien, pero cuando van a practicarlo cambian. Es como defender a alguien pero cuando él practica el mal desea que sea feliz con lo que llevó. Sin embargo, no logra esconder en sus palabras la rabia que siente. No es fácil ser bueno y estar exento en el mundo de hoy.
La búsqueda por espacios en la Internet cambia los hechos.
Recomendar medicinas para los males en el mundo virtual debería ser combatido como un crimen de falsedad. ¿Es un poco loco, no es?
¿Deberíamos incentivar las locuras si no sabemos quiénes son aquellos que van a leer e intentar hacerlas? Es como los juegos suicidas que dañan a los incautos y el responsable nunca aparece.
Hacemos locuras cuando buscamos solucionar nuestros problemas en las manos de “expertos” escondidos en la nube de la Internet. A veces, escondidos tras los nombres famosos y conocidos. ¿Qué sería locura mayor que buscar las soluciones de los problemas en las palabras bonitas y organizadas como fetiches infalibles?
Pienso que aquello que habla mucho en Dios no debe tener la fe, así como aquello que habla de la corrupción sea tan honesto.
Lobos, algunos dicen, que se quedan en los escondites, esperando a los incautos que buscan la felicidad en soluciones mágicas. No se pueden imaginar ser lobos, porque los lobos tienen carisma, una atracción propia y poco se les dan las opiniones contrarias. Y ni siquiera son accesibles a los consejos.
Prefiero decir que son hienas, porque deben reírse escondidos de los falsos lamentos y palabras de incentivos de… locos.
Origen de la foto: Foto de Timothy Dykes na Unsplash
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