Los detalles en los pequeños universos
Ser pequeño no es ser minúsculo. No siempre los objetos o los seres que son considerados pequeños son rechazados de hacer parte de la humanidad. Las cosas pequeñas también contienen pequeños universos, en donde ocurren muchas cosas. Aunque sean pequeños, esos universos funcionan lejos de los grandes universos que existen a su alrededor.
Pequeños son los detalles que hacen la diferencia. El diablo vive en los detalles, pero no digo como diabólicos, cosas malas, sino como una forma de decir que nada se hace, ni siquiera los grandes pensamientos, si los detalles no fuesen importantes. Ellos existen cuando elegimos un color delante de muchos, cuando un personaje en el teatro habla y se convierte en la historia, cuando el artesano hace una bella obra de arte delante de la mercancía producida en serie. Con sus detalles, los objetos muestran sus diferencias.
Cuando vemos un paisaje y miramos alrededor, es el pequeño detalle de una franja de mar, de un lago, la forma rara de una montaña que hace que todo aquello tenga sentido en la naturaleza.
En medio de un jardín, el detalle de una rosa más colorida y florida o un banco aislado con alguien solitario sentado contemplando el día. Son los detalles que hacen la alegría del fotógrafo que busca la mejor forma de embelesar su foto. Cuántos sacan fotos o pintan el mismo rincón y siempre son los detalles que hacen un trabajo ser mejor que los demás.
Es en el pequeño detalle de un refrán que una melodía se transforma en un himno nacional. Es con un pequeño ademán que una revolución empieza. Es el olor de un pequeño vidrio de perfume que llena el ambiente, y son las bebidas en las pequeñas botellas que encantan nuestro paladar. Es cuando arreglamos un plato de comida que el sabor se convierte en una obra de arte.
Son los detalles que nos hacen observar con calma lo que ocurre a nuestro alrededor. Desde un paisaje en donde miramos al mundo, hasta un pequeño ademán de alguien que puede amenazarnos.
Son las perfecciones o imperfecciones de las cosas mínimas que nos atraen y no las más grandes que arrastran a las multitudes.
Es la humildad de los pequeños ademanes que transforman las sociedades, y no siempre los más finos y elegantes son aquellos que nos atraen.
Las cosas minúsculas nos atraen y nos calman, cuando caminamos por las calles y un pequeño jardín, delicadamente arreglado, nos llama. La pequeña flor que insiste en sobrevivir en el cemento de las calles nos muestra el coraje y la fuerza de desear vencer.
En el silencio oímos los pequeños ruidos de las mariposas, el canto de las hojas en los árboles cuando el viento pasa y los cantos de los pájaros escondidos en ellos. Y todos esos detalles componen la naturaleza.
Con los lentes vemos los pequeños universos funcionando. En el césped, dos enamorados se besan y, a la vez, cerca de ellos, una batalla de vida o muerte puede ocurrir entre dos pequeños y diminutos animales, en sus luchas cotidianas por la supervivencia.
Valorar los pequeños detalles de nuestra personalidad y nuestro trabajo puede llevarnos hacia altos niveles, empezando en los pequeños y diminutos pasos que damos.
Origen de la foto: Foto de Spencer Davis na Unsplash
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