Hacer el bien
Hacer el bien sin mirar a quién es una forma de llevar el mundo hacia un lado bueno. Si fuera posible, no tendríamos guerras ni desigualdades en el mundo. Una frase sencilla que habla de banalidades y de sabiduría.
Una cosa es la acción y la otra la teoría. La sabiduría en una frase es simplemente una sabiduría en una frase. Repetida por quienes frecuentan los cultos religiosos y solamente cuando están en ellos la comparten, incluyendo al prójimo como a sí mismos.
Existe la sabiduría en el mundo, y pocos la utilizan.
Hacer el bien a nosotros mismos o a los demás es un regalo a quienes lo hacen: esa es la sabiduría. Es como quedarse satisfecho como algo placentero que llena el cuerpo y el alma y, a la vez, llena de orgullo a quienes llevan en práctica la frase.
Hacer el bien es un sentimiento universal y simple. ¿Sin embargo, por qué es así el mundo? ¿Es tan obvio solucionar todo y tan fácil practicarlo, por qué no sucede?
La cuestión es la práctica. La cuestión es que algunos abandonan los cultos y esa magia se deshace en el aire; el viento lleva este sentimiento con él. Pues muchos lo practican y la mayoría no lo hace. Si fuera el opuesto, no nos quedaríamos de patas arriba.
Existen quienes trabajan con los sin techos en las calles, dándoles abrigos para el frío o comida caliente a los hambrientos. Parece que hacer el bien, para algunos, es como si fuese un cambio para ayudar a los necesitados y garantizarse una puerta hacia la eternidad. Otros, entretanto, lo hacen por sí mismos, solo para ayudar a alguien. Separar la paja del trigo es tarea de Dios, no de los mortales.
¿Y si no fuera necesario practicarlo? ¿Si no hubiera necesidad de demostrar la bondad?
Hacer el bien no ocurre cuando ignoramos la desigualdad entre los más pobres. Muchos hablan de la meritocracia u otras tonterías que mantienen esa forma de lidiar con los fracasos de los demás. Sin embargo, les gusta hacer el bien, pues ¿qué le sucedería a esas personas bondadosas si no hubiera nadie a quien ayudar?
Hablamos del bien, pero olvidamos el mal. Que puede disfrazarse como si fuera bueno para las personas.
No debemos pensar en la caridad, sino en no necesitar ayudar a nadie. Que el bien fuera solo una forma de ser bueno y cortés, de cuidar al prójimo. Muchos se juntan para ayudar a quienes sufren por el frío y la hambre que llena las calles: es algo increíble. Por otro lado, ¿por qué no construir bases sociales sólidas para que no sea necesario hacer el bien?
Todo nos hace pensar que hacer el bien es una forma de mantener un grado de pobreza, para practicar el bien, para que el acto sea visto por un ser que vive más allá. Solo es necesario por combinar con el otro lado.
Origen de la foto: Foto de Markus Spiske na Unsplash
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