Entre voluntades y deseos
¿Cuántas veces tenemos ganas de lograr algo, ser alguien o alcanzar un deseo? Y los deseos son constantes en nosotros. ¿Existe un lugar común entre voluntad y deseo? Quizás sí, quizás no.
Vamos a definir qué es voluntad, pues suele confundirse con el deseo. A lo mejor son iguales, o pensándolo bien no.
La voluntad es solo una voluntad, un desear sin fundamento. Cualquier cosa relacionada con la incapacidad de hacer cosas, concebir proyectos y concentrarse en un objetivo. Es anhelar simplemente algo y no tener la mínima idea de cómo alcanzarlo. Es un sufrimiento oculto, una envidia que no se expresa. Es mirar al otro que actúa sin poder hacer lo mismo. Podríamos decir que existe una fuerza de voluntad, que sería lo desear que se expone, que sobrepasa a los obstáculos, al final de todo es un obstinado.
No sería así, entretanto.
¿Cuántas veces conocemos a alguien que tiene una fuerza de voluntad, un esfuerzo hercúleo para alcanzar un objetivo? A veces la fuerza de voluntad es intentar lo que no se puede realizar. Es no vivir en la realidad y no encarar el mundo como él es. Es lanzarse en contra de lo imposible. No. La fuerza de voluntad no es lo suficiente para superar a nadie. Es una voluntad enorme, incapaz de realizarse.
¿Pues, es algo negativo? Sí y no. Es una fuerza de voluntad sin control. Y aquello que sigue sin control no es nada.
La fuerza de voluntad es una forma de debilidad. Es algo que llena los ojos pero no es nada más.
¿Y el deseo?
Pues el deseo es una forma de amor por una causa. Es imaginar, contemplar y proyectar. El deseo está conectado con la realidad, con las posibilidades. Podemos desear todo; sin embargo, el deseo verdadero es lo que podemos alcanzar. El obstinado sigue una obsesión. Él que desea sigue una estrategia, algo posible. El que desea, anhela, pero aquello que puede alcanzar. No es un desear ser, simplemente. El que desea se imagina en el futuro, en aquel lugar al que aspira. El que desea no tiene solo la voluntad.
Los fuertes tienen deseos. Ellos imaginan el objetivo. Ellos no viven solo de la voluntad, ellos viven en la realización.
Los débiles piensan y quieren. Los fuertes piensan y se imaginan allá.
Origen de la foto: Foto de Guillermo Latorre na Unsplash
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