Entre la tragedia y la comedia
Es sutil la diferencia entre la tragedia y la comedia. Sin embargo, el elemento que las une es la exageración. Vayámonos a los hechos. No estoy hablando del arte, ni de los actores de la comedia y de los dramas, pues existen cosas más allá de las sonrisas y los lamentos.
La comedia nos hace pensar en cosas graciosas, ligeras que hacen al público sonreír, divertirse y ver el acto como una manera de relajarse. La tragedia, por otro lado, lleva al palco la vida dura y sus consecuencias, y el público ve a sí mismos, de alguna manera.
La diferencia es sutil, a saber que una tragedia social, que narra la vida dura de una familia, con sus expresiones coloquiales y la vida cotidiana, siendo su lado cómico o no, siempre es una tragedia. La tragedia de muchos, llevada al palco, con sus reacciones, a menudo sencillas y muy claras, es casi cómica. Por otro lado, la comedia y su manera de ver la vida cotidiana tienen un poco de la tragedia, o sea, de alguna manera las dos se encuentran.
Y el punto común es lo grotesco.
Si un actor, en la comedia, intenta alargar su actuación, va a llevar al público a cansarse y las sonrisas desaparecen. Si intenta repetir el acto, muchas veces, la comedia se transforma en lo grotesco.
La tragedia, si puesta con exageración, exponiendo las escenas trágicas y depresivas a un nivel extremo y repetitivo, va a buscar lo grotesco; y lo grotesco es el lugar común, el punto de encuentro entre las dos artes. Si pensamos en la vida, en nuestra vida cotidiana y la contactamos con lo grotesco, encontramos la risa y el llanto compartiendo el mismo espacio.
El bullying, por ejemplo, que martiriza a los más débiles con risas y chistes, son cosas graciosas a causa de ser una tragedia, pues existen aquellos que sufren con el asedio. Una contienda de parejas que se acaba en actos grotescos, exponiéndose cuerpos y secretos personales, es una tragedia para ellos y motivo de risas para otros. Es la tragedia convirtiéndose en la comedia.
Así, el público sonríe, llora o poco se les dan las tragedias de otros.
Nuestras vidas están llenas de dramas cotidianos. Es la manera como vemos al otro, lo que habla y, a la vez, que habla de nosotros mismos. Entre la tragedia y la comedia, al público cabe comprender que los dramas familiares o personales pueden ser graciosos o trágicos, pero solo para los que los ven.
Entre la tragedia y la comedia humanas existen la empatía y la capacidad de comprender lo que ocurre a los demás. Y lo más importante es decir que pueden acabar en abucheos o aplausos.
En los discursos políticos, en las discusiones en las redes sociales, es común ver esos trazos cómicos o trágicos. ¿Podemos reparar eso? Estoy seguro de que no. Lo más depresivo es que algunos ganan dinero hablando de la muerte y de las enfermedades, como un hecho cómico o trágico, dependiendo de la opinión del público. Al final de todo, es siempre lo grotesco que transforma nuestra vida como ella es.
Origen de la foto: Foto de Tanya Barrow na Unsplash
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