¿En qué nos transformamos?
Existe una diferencia básica entre lo que deseamos ser y lo que somos o vamos a ser en el futuro, en realidad. Nuestros deseos son mayores que la capacidad que tenemos de ser. La realidad es mayor que nuestros sueños y, por lo tanto, las cosas posibles se transforman en cosas imposibles, y nos convertimos en aquello que no deseamos ser.
Este cambio pasa por el que somos y aquello que la sociedad y las oportunidades nos dan como herramientas para alcanzar el futuro. Cuando desconocemos nuestra real capacidad, la consecuencia es ser lo que no deseamos ser, aunque ese deseo no nos abandone.
Si pensamos bien, nuestros deseos de convertirnos en algo más allá están conectados con aquello que la sociedad espera de nosotros, o imaginamos que ella espera. La sociedad impone reglas no totalmente claras, sin embargo, creadas en lo imaginario. Y todos se quedan antojados en ellas igual que un ganado que pasa y nos incorporásemos a él. Si los demás lo hacen es porque la sociedad determina que es el camino y nada más podemos hacer.
El cambio para alcanzar nuestros deseos pasa por un cambio personal, global y conocer la realidad como ella es, y no como si fuera una ficción. Somos la creación de otros que reproducen los mismos modelos. Existen los maestros que actúan en el limbo, no como si fueran personas físicas sino como atractivos para justificar lo que no es justificable. Buscamos la dignidad de un sistema que siempre honra a los mismos. Tenemos la creencia de que seremos los pocos que lo logren y ese es el deseo que existe en nuestra imaginación. Por lo tanto, nuestros deseos son más grandes que nuestras oportunidades y las herramientas que tenemos.
Ignorar el mundo es muy difícil porque nuestros deseos no están preparados para enfrentar la realidad y entonces nos transformamos en lo que es posible y no de acuerdo con nuestros deseos. La vida es así y sigue su camino.
Es como estudiar con un grupo la misma fórmula para prosperar y, por lo tanto, todos van a seguir el sistema, y nos iludimos pensando que somos los únicos sabios en él. Nos transformamos en el arte de lograr a sí mismos y disfrutamos, simplemente, porque los demás lo hacen.
¿Es fácil romper con el sistema alrededor de nosotros? Sí y no. Simplemente podemos desistir de todo y seguir una vida solitaria, y no porque tenemos la conciencia de que, afuera, nada es posible.
El cambio existe cuando establecemos reglas para nosotros mismos y no seguimos las reglas que nos antojan. No es fácil desistir de un sistema que, de alguna manera, nos protege, pero no nos protege de él.
Transformarse es ser otro ser. Un ser que observa el mundo y no intenta estar en él. Mientras el ganado sigue y cada uno sigue a los demás sin sentir, el observador busca los espacios en el ganado, que son las oportunidades. Transformarse es ser lo oportunista, porque la oportunidad es para los atentos. Transformarse es sobrevivir, realmente, entre los sobrevivientes.
Origen de la foto: Foto de Iulia Mihailov na Unsplash
SUSCRÍBETE PARA NUEVOS POSTS
Views: 40
