En la búsqueda de la pareja perfecta
A veces escucho esa expresión sobre alguien que espera o busca la pareja perfecta. Me he imaginado, a veces, pensando en eso y opino que ella pertenece a nuestra juventud, cuando conocemos el amor. Desde luego, hay personas mayores que lo intentaron muchas veces o continúan en la búsqueda.
Creo que la pareja perfecta solo existe en nuestra imaginación. Es como el personaje de una serie de TV de los 70, de una chica que vivía en una lámpara mágica y hacía todo por su amo, un astronauta.
Opino que es eso: alguien hecho a nuestra imagen y semejanza, y nos vea como dioses. Y, pensando en él, incluso Eva, que provino de una costilla de Adán, que debería ser la pareja perfecta, deberíamos contestarlE. Al final de todo ella causó un desorden en el Paraíso y Adán llevó una patada en el trasero, aunque no hubiera sido el responsable. Su padre puso la nariz en la historia y le echaron a Adán del Paraíso.
La clave estaría en amar y ser amado. O amamos e intentamos ser la pareja perfecta o somos amados e intentamos ser la pareja perfecta para nuestro amor. Al final de todo, la búsqueda de la pareja perfecta es como una autocrítica y reconsiderar si somos capaces de satisfacer al otro. Y, por otro lado, el otro caminar junto a nosotros.
Eso no siempre resulta bien. Renunciar a nuestras ambiciones para beneficio de la relación es muy difícil. Nos incomoda y si uno decide renunciar, todo se desmorona y el final no es bueno.
Las elecciones, a menudo, son espontáneas o son provocadas por algún hecho que une a dos personas, sea por la razón sentimental o financiera, o cualquiera.
La gente dice que no nos casamos con quien amamos, en realidad. No es algo común, pero sucede frecuentemente. ¿Cuántos se casan a causa de la edad, la soledad, familia, amigos o por ímpetu?
A veces, encontramos a alguien que hace que nos sintamos al lado de la pareja perfecta, y cuando el amor se deshace, buscamos lo mismo en otros u otras y terminamos sin tener a nadie.
Los matrimonios son cajitas de sorpresas – eso es un cliché, pero es una realidad. Solamente conocemos a alguien cuando compartimos los mismos espacios.
Opino que la búsqueda de la pareja perfecta es un experimento, un test de resistencia. Si pudiéramos extender estas uniones hacia el límite y luego tener una familia. Esto sería el mejor de los mundos.
Aunque sea el mejor de los mundos, un día todo puede caerse si, en medio de la caminata, surge otra persona perfecta, que está en la mente de cada uno.
Origen de la foto: Foto de Caleb Ekeroth na Unsplash
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