Textos en español

El tiempo y el amor

En memoria de nuestro amado Tobinho

        El abrazo es la primera señal del encuentro entre aquellos que nunca se conocieron. Pues es un encuentro de olores y pieles al igual que conectarse antes de que las propias vidas ocurrieran. En aquel momento, cuando el primer olor y el frotar suave de los cabellos, yendo y volviendo siguiendo el ritmo de los jadeos como péndulos de relojes divertidos, interrumpiendo la caminata de las agujas del tiempo, dos amantes se encuentran en la sala silenciosa de la calidez, viviendo un mundo paralizado, para congelar en la memoria los perfumes del primer beso.
         El tiempo, ese ser perverso, que tiene prisa, aburrido se pone a rugir locamente al lado, porque no podrá abrir la puerta para echar un vistazo, y hacer que aquel encuentro madure y envejezca, no en la quietud del tiempo paralizado, sino en la vida y su continua y terrible finitud.
        Quizás un viento, uno de los más graciosos, que besan las hojas como los colibríes apresurados, tome la gorra del tiempo y le enoje por interrumpir su mirada, que le lleve desde allí, lejos de aquel rincón, escondido de la propia vida.
        Cómo es bueno abrazar por primera vez a quienes amamos, luego de una larga y ansiosa espera. Oír una voz solo para sí mismo, dicha por ojos con brillos de estrellas en los semblantes. Nubes curiosas alrededor de la luna le preguntan: ¿Quiénes son aquellos dos amantes?
        Un día, el tiempo, luego de recuperar su gorra, del viento juguetón, va a tocar la puerta y reclamar lo que es suyo. Va a madurar lo que debería ser siempre verde, en eterna quietud, con olores de apertura de flores y semillas en el piso, dando las bienvenidas a la juventud. Y va a decirnos si el último recuerdo es el dolor de la separación el más fuerte, aunque todas las alegrías vividas sean las más grandes, no son posibles para sofocar la tristeza del último instante. Largo es el tiempo que pasó, paciente, siempre vigilante, para permitir que el verde pierda su frescor y madure y enfrente la realidad, y que florezca en el jardín de los sueños, la mezcla del dolor de la separación y la alegría del recuerdo en una flor que le extrañe.
        Cuando dos amantes se separan y uno de ellos va a la eternidad, y no más existen los abrazos y los besos amorosos, es posible pensar que entre la eternidad y la belleza del reencuentro, todo está en un sencillo cerrar y abrir de ojos.

Origen de la foto: Foto de Limor Zellermayer na Unsplash

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Nilson Lattari

Nilson Lattari é carioca, escritor, graduado em Literatura pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro, e com especialização em Estudos Literários pela Universidade Federal de Juiz de Fora. Gosta de escrever, principalmente, crônicas e artigos sobre comportamentos humanos, políticos ou sociais. É detentor de vários prêmios em Literatura

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