El momento de cambio
Cambiar es moverse, es abdicar de nuestro estilo habitual por otro, por ejemplo. Por supuesto, todos tienen sus momentos de cambio. Es cuando pensamos sobre algo o alguien y decidimos que aquello no es el mejor camino para seguir. Y no lo hacemos por distintas cuestiones, incluso porque no deseamos más, pero, simplemente, porque no vemos las posibilidades de proseguir y avanzar rumbo a una meta. En este momento elegimos estrategias, volvemos a las anteriores o intentamos cosas nuevas.
Es necesaria la madurez, sea pensar con el colectivo o por nosotros mismos. Necesitamos verificar si seguimos el camino porque deseamos o si estamos siguiendo la caminata de los demás, como si fuéramos un ganado.
Algunos, cuando llegan a la madurez, no logran mantener sus pensamientos y piensan cambiar todo. Porque es abandonar la zona de confort e intentar nuevos rumbos e ignorar a los Influencers en la Internet y las cosas que vivieron en el pasado.
Cambiar es siempre bueno. Cambiar significa ser bravo para rechazar las mismas cosas e intentar vuelos más anchos; y eso no es fácil. Es como intentar hacer un oso tocar saxofón, pues los osos hacen cosas de osos y nadie espera el contrario. Los seres humanos tienen la capacidad de comprender y cambiar su estrategia de vida, aunque existan los que siempre serán osos por toda la vida.
La utopía es la imaginación siguiendo más allá, mirando las cosas posibles o no. Cuando intentamos llegar más allá en nuestros objetivos, vamos conociendo las cosas a lo largo de la caminata porque es la curiosidad que nos mueve. Y siendo curiosos nos convertimos en aventureros.
Cuando preguntamos, cuestionamos e investigamos, este es el momento de cambio y por eso lo más importante, aunque no logremos alcanzar nuestras metas. Es el momento de sentir el olor de la caminata en la búsqueda del desconocido. Es intentar provocar a nosotros mismos y nuestra capacidad de reaccionar al mundo: quizás cambiar es eso.
Si pensamos en una meta, ese es el momento de cambio hacia nuestro objetivo. Creo que ese momento pertenece a todos, pues toda la gente tiene una meta en la vida.
Nuestro desaliento delante de la vida o nuestra ambición crea en los demás el mismo efecto. Cada ser humano, por alguna razón, influencia al otro, buscando el momento de cambio para convertirse más fuerte.
La envidia delante del éxito de alguien o el temor cuando fracasan nos llevan a los momentos de cambio. Volver o avanzar está en nuestra fuerza de voluntad, así como nuestra timidez delante del mundo. Si retrocedemos es porque sentimos el miedo de fracasar. Si avanzamos, es la prueba de que somos fuertes y trabajamos nuestra voluntad para lograr en donde los demás fracasaron.
Solo aprende sobre la vida aquello que alcanza sus puntos de cambio, de mirar los lados y preguntarse: ¿Por qué no?
No es fácil y casi imposible que un oso toque un saxofón. Y también no es fácil hacer que una mente testaruda cambie si sigue las cosas falsas. Porque, así como los osos, algunos no logran tocar saxofón y se quedarán osos por toda la vida.
Origen de la foto: Foto de Martin Martz na Unsplash
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