Textos en español

El amor de una vida

        Si imaginamos que nuestra vida es un bien y si fuera un producto valorado como cualquiera, podemos preguntar: ¿cuánto vale una vida o nuestra vida? Si vamos a valorar la vida es porque la imaginamos como un bien precioso, intocable e innegociable. Venderlo significaría la pérdida de una identidad, de una posición o de un lugar en el mundo.
      La vida como un producto podría ser calificada de varias maneras: su valoración sería un pasaporte para seguir en el mundo; podemos valorarla con nuestras acciones igual que un ser generoso o no, cobarde o no, o simplemente exponer ese bien a cambio de ambiciones personales.
        Sin embargo, nuestra vida es siempre valorada a lo largo de nuestra jornada en el mundo material.
    Cuando peleábamos con nuestras madres por algo que deseábamos, aún niños, con comportamientos caprichosos y otros más, atisbábamos un valor a nuestras cosas. Deseábamos algo y nuestra voluntad tenía un peso y éramos etiquetados como a un niño testarudo o voluntarioso. Esa actitud encerraba un valor negativo o positivo.
        En la escuela nuestros grados en las pruebas valoraban nuestras vidas. Ella era valorada y calificada en aquel momento sea buena o mala, cuando nos comparábamos a los demás alumnos. La mejor prueba era excelente y perfecta, según el profesor cuando la comparábamos con las mejores o peores de la clase. En la clase, delante de todos, nuestra vida escolar era sometida a un juicio, sea mayor o menor que el promedio.
       Valoramos nuestra vida cuando huimos o nos escondemos de los que quieren convertirla en un infierno. Cuando elegimos nuestro primer amor, nuestra vida es de uno como un valor a cambio de otro. En esos momentos, dos personas negocian el cambio, y les dan valores a sus vidas. Hasta que en un momento alguien cambia su vida por otra porque juzga que la otra sea mejor.
       En el mercado laboral estamos en otro nivel de competición cuando nuestra vida profesional y nuestro conocimiento tendrán un valor. Su nombre es currículo. Cuanto más cualificaciones tenemos, nuestra vida va a valorarse más y podemos venderla por más.
     Entretanto, el mayor valor de una vida es cuando la vemos desde la perspectiva del carácter. Si somos honestos, antes con nosotros mismos, y buscamos hacer las cosas que nos gusten provocamos la admiración de los demás. Y hay un valor para ello: Ser una persona confiable representa un valor importante.
      Por otro lado, cuando nos conducimos de una manera equivocada, arriesgamos nuestra historia y nuestra vida. En este punto la gente podría considerarnos como un bien sin valor.
       Al final de todo, el valor de nuestra vida es el valor que le damos. Cuando nos conocemos internamente y nos sentimos bien, por ejemplo. Si el valor que los demás nos dan es importante para nosotros, ello depende de nosotros mismos. La cuestión es que podemos pensar que el valor de nuestra vida sea el valor que damos a ella o el valor que esperamos que los demás les puedan darle.

Origen de la foto: Foto de name_ gravity na Unsplash

SUSCRÍBETE PARA NUEVOS POSTS

Views: 18

Nilson Lattari

Nilson Lattari é carioca, escritor, graduado em Literatura pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro, e com especialização em Estudos Literários pela Universidade Federal de Juiz de Fora. Gosta de escrever, principalmente, crônicas e artigos sobre comportamentos humanos, políticos ou sociais. É detentor de vários prêmios em Literatura

Obrigado por curtir o post