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Construyendo ideas

        De repente, estamos solos, pensando en nuestros adentros y la imaginación nos lleva más allá de todo. Como el espacio infinito, esa imaginación se esparce y ocupa los espacios como el agua libre en un campo abierto. El imaginario funciona así, como una tormenta que se esparce y nos entregamos a él, igual que una droga que tomamos y ella ocupa los espacios de nuestro cuerpo.
        Si construimos torres para siempre llevarnos al alto, es necesario que ellas tengan un comienzo. Por eso, es difícil construir sueños y convertirlos en realidad. No son con soportes en el espacio que vamos a construir nuestro futuro. Por mayor que sean las torres, ellas deben comenzar desde algún lugar.
          Soñar es muy bueno. Es una manera de desconectarse de la realidad que a menudo funciona como una angustia que agota nuestra alma.
Aunque sin los soportes, nosotros insistimos en imaginar, porque es cómodo. La imaginación es volver en el tiempo y es, a la vez, avanzar en el tiempo. La imaginación funciona como una memoria complementaria en donde podemos hacer lo que nos gusta. Es el lúdico haciendo parte del hombre. Es el muelle del eterno va y viene entre el sueño y la realidad.
          Jugueteamos todo el tiempo porque eso nos trae un poco de felicidad.
        ¿La vida en esa realidad es buena? Por supuesto que no. Entretanto, vivimos en torres altas sin ningún apoyo y, sin embargo, algunos comprenden eso, otros no.
       En las redes sociales, nos exhibimos y vemos a los demás con sonrisas, exponiendo una vida que no tienen. Una vez vi en un centro comercial, una joven sola, sentada en un banco, con apariencia triste, cuando tomó su celular para una selfie y sonrió para la pantalla. Luego, volvió a su estado anterior.
       Vivimos en una realidad falsa que filósofos y científicos tanto hablan. Existe un universo alternativo y sí, vivimos en las irrealidades. Algunos estaban seguros cuando decían que la realidad no existe, y vivimos o vamos a vivir un tiempo de fantasía. Está ocurriendo. La gente se expone por “me gusta”, y necesita de las opiniones de los demás para continuar a existir. A los que no están en la Web no hacen parte de esa realidad. Las torres altas necesitan de un comienzo y esas no lo tienen. Ellas empiezan en la irrealidad, en la imaginación y no se sostienen. Sin embargo, muchos creen poder hacerlas así.
        Antes existía la realidad de los científicos, de los profesionales y de los artistas. Cada uno de ellos soñaba con los “me gusta” de sus seguidores, de los que convivían en las mismas realidades.
       Hoy en día la realidad se mezcla con la irrealidad. Todos buscan los “me gusta”, intentando atraer seguidores. Nosotros estamos mezclados. En la imaginación todo es el mismo y somos cualquiera. Y unos, en esa irrealidad, piensan que pueden opinar sobre cosas que no conocen. Los anónimos osan contestar a los científicos con cuestionamientos débiles.
         En la imaginación podemos ser todo, desde lo mejor a lo más deseado. En realidad, todo se deshaz. ¿La pregunta es que habrá alguien que rechace esa irrealidad en la búsqueda de prestigio para construir las torres desde el piso?

Origen de la foto: Foto de Diego PH na Unsplash

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Nilson Lattari

Nilson Lattari é carioca, escritor, graduado em Literatura pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro, e com especialização em Estudos Literários pela Universidade Federal de Juiz de Fora. Gosta de escrever, principalmente, crônicas e artigos sobre comportamentos humanos, políticos ou sociais. É detentor de vários prêmios em Literatura

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