Consejos
Si los consejos fuesen buenos, la gente los vendería. Es un cliché, pero los consejos también tienen dos lados. Una almohada es la mejor consejera porque es silenciosa, y oír a los demás no es siempre lo … aconsejable.
Pensar ayuda a nuestras elecciones y cuáles son los caminos a seguir. Aunque ellas no puedan indicar los caminos perfectos, porque no son capaces de predecir las dificultades futuras. Algunos pueden decir que los consejos de los más experimentados son recomendables porque pasaron por los mismos experimentos. Entretanto, debemos imaginar que los experimentos fueron vividos por personalidades distintas. A los aventureros, los consejos de los cautelosos pueden no ser los más recomendables. Por otro lado, a los cautelosos no son recomendables los consejos de los aventureros. Cada uno hace sus elecciones. Los consejos no siempre son bienvenidos.
Eso sería una contradicción. ¿Cómo los consejos de los más experimentados no son bienvenidos? Como si unos que vivieron los experimentos anteriores no tuviesen recomendaciones para darnos.
La cuestión es la intención de quiénes nos aconsejan. ¿Y dónde provienen los informes? Podemos aconsejarnos con los estudios y nuestros experimentos personales. Escribí anteriormente que la palabra “no” es muy poderosa. Si tenemos alguna duda y cómo debemos actuar, debemos considerar el “no” como respuesta. Él es una palabra mágica que puede prevenir el peligro. Nuestro corazón es el mejor consejero, y la duda es el sentimiento más fuerte para rechazar el peligro. Arriesgarse, en este caso, no es recomendable.
Oír es una de las mejores recomendaciones y oír cuidadosamente es mucho más. Al final de todo, si pedimos las recomendaciones de un profesional, debemos considerar que él hizo buenos servicios a otros. Es una referencia. Los informes de los diarios no siempre son bienvenidos. Oír lo que se desea no es oír perfectamente. Seguir voces que nos gusten a nuestro ego nos transforma en un ratito rumbo a la trampa.
Un león nos aconsejaría a sacar a los canes que nos alerta sobre él, porque el ruido de sus ladridos nos es bueno a la naturaleza. Y, a la vez, nos aconsejaría cuidar de cerdos que hacen menos ruido y no ensucian nuestras casas. Un buen consejo, al final de todo, las dos cosas tienen sentido. ¿Y a quiénes sería bueno?
Un economista nos aconsejaría comprar acciones. Un buen consejo, pues él es un profesional. Un Influencer nos recomendaría caminos para alcanzar la riqueza. ¿Ellos serían consejos buenos? Pues uno puede tener problemas en las manos y le gustaría vender sus acciones. El otro estaría, simplemente, ganando dinero a causa de nuestras ambiciones, y podría salir a viajar con él. ¿Por qué darían buenos consejos a la gente que no conocen?
Un consejo gratis puede esconder cosas no recomendables.
Origen de la foto: Foto de Jakub Żerdzicki na Unsplash
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