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Amigos malos

         ¿Qué podemos aprender con las experiencias que vivimos? ¿Es posible aprovecharse de ellas? Muchos podrán decir que aprendemos cosas como comprender el bien y el mal y saber apartarlos. Es un pensamiento repetido miles de veces que se nos parecen lecciones de coaches o algo similar. Es hablar el obvio miles de veces.
           Podemos aprender en todos los lugares. En uno de ellos, aprendí que todo lo que leemos, vemos, oímos o pensamos debemos imaginar dónde aplicarlos para cambiar nuestras vidas. Es un egoísmo potente. Cuando leemos, vemos, oímos o pensamos, guardamos lecciones para nosotros mismos, para construir estrategias o prevenir eventos que no esperamos. Somos marketeros de nosotros mismos, todo el tiempo.
          Los buenos buscan a los buenos y los malos buscan a los malos. Si los malos buscan a los buenos, la acción de los buenos es convencer a los malos de que sean buenos. ¿Y cuándo ocurre el contrario? ¿Un bueno buscaría a un malo para ser malo? ¿O un malo buscaría a un bueno para convencerlo a convertirse en malo?
          Nuestras amistades son una mezcla de comportamientos y personalidades. Compartimos todo el tiempo con una cantidad de pensamientos y conceptos, y luchamos para mantener nuestras bondades aunque acorralados de cosas malas. Incluso, los propios malos creen en sus bondades. Los malos no ven el mal que hacen, porque se imaginan justicieros. Lo bueno intenta identificar el mal para rechazarlo o combatirlo. Entonces, lo bueno y lo malo dependen el uno del otro.
          Cuando frecuentamos ambientes y sabemos que allí están los malos amigos, convivir con ellos es como si estuviéramos en un lugar sucio y maloliente. Nos acostumbramos a él. La cuestión es cómo normalmente tratamos lo que es muy malo. Es malo aceptar que una sociedad tiene, entre sus miembros, aquellos que son malos o muy malos, si es posible decirlo.
         Los amigos malos no son lecciones de vida. Creo que una lección de vida es una enseñanza más ancha, cuando comprendemos a nuestros vecinos e intentamos vivir con ellos o modificarlos. Así, los amigos malos no nos enseñan nada. Ellos nos enseñan lo que no debemos ser. Sin embargo, a cualquiera que le gusta el humanismo comprende eso. Sería como elogiar lo honesto, lo irreprochable. No es necesario elogiar un comportamiento que debe ser lo más importante en la vida humana. No me gusta elogiar las cualidades, simplemente porque esta debería ser la razón de la humanidad. Cuando hacemos elogios obvios, veo el fracaso de nuestras instituciones. El elogio a las cualidades buenas es neutro, las malas son desprecio y combatirlas es una regla.
       En resumen, los amigos malos pasan por nosotros y los identificamos por sus olores. Es como salir de compras y comprar las mejores cosas y necesitamos sentir los olores de los que despreciamos.
         Los amigos malos no son una lección de vida y de nada. Es increíble que los mantengamos junto a nosotros, por eso es algo que nos debería hacer pensar. Que los malos curtan a sus iguales. Nadie se siente obligado a convertir a nadie. Porque lo malo ejerce su maldad con picardía y lo bueno no es bueno, y quizá no sea tan malo para ser llamado así.

Origen de la foto: Foto de Alexis Chloe na Unsplash

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Nilson Lattari

Nilson Lattari é carioca, escritor, graduado em Literatura pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro, e com especialização em Estudos Literários pela Universidade Federal de Juiz de Fora. Gosta de escrever, principalmente, crônicas e artigos sobre comportamentos humanos, políticos ou sociais. É detentor de vários prêmios em Literatura

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